La historia de El Pedregal
Una colonia construida sobre un volcán
Hace unos dos mil años, la erupción del volcán Xitle derramó un mar de lava sobre el sur del Valle de México, sepultando a Cuicuilco — una de las ciudades más antiguas del Altiplano — y dejando un paisaje de roca negra y porosa que durante siglos se consideró inservible: el pedregal.
A finales de los años cuarenta, el arquitecto Luis Barragán vio en esa roca lo que nadie: un lugar donde la arquitectura moderna mexicana podía dialogar con la lava, los agaves y la luz. Así nació Jardines del Pedregal de San Ángel, con muros de piedra volcánica, jardines demostrativos y casas que hicieron historia. El experimento se volvió leyenda y el nombre “Pedregal” se extendió a toda la zona.
Hoy, El Pedregal y sus colonias hermanas — de San Ángel a la subida de Los Dinamos, de Padierna a los pueblos del Ajusco — son un mosaico de vida: residencias entre jardines de lava, tortillerías y cafeterías de la colonia, consultorios, talleres y comercios que le dan pulso a la zona. Este directorio existe para que ese pulso se encuentre.