El día que el Xitle sepultó a Cuicuilco


Hace unos 1,670 años, el volcán Xitle —un cono pequeño en las faldas del Ajusco— entró en erupción y lo cambió todo. Durante un periodo estimado de entre dos y nueve años, ríos de magma basáltico bajaron por el sur del valle, sepultaron los bosques de pino y encino, y enterraron a Cuicuilco, la metrópoli más importante del Preclásico en la Cuenca de México. Su cultura terminó ahí, bajo la piedra.

Al enfriarse, la lava dejó dos texturas que todavía puedes leer en el suelo de la colonia: la tipo aa, fragmentada y rugosa, y la tipo pahoehoe, con ondulaciones que parecen cuerdas pesadas entrelazadas. Los cronistas españoles, que no le encontraron uso agrícola, lo bautizaron con desprecio: el “malpaís”.

Se equivocaban de cabo a rabo. Esa capa colosal de basalto poroso es una esponja natural: absorbe la lluvia y la conduce al subsuelo, recargando el manto freático del que hoy depende buena parte de la Ciudad de México. El “malpaís” resultó ser infraestructura hidráulica de la ciudad — construida por un volcán.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Datos base de negocios: DENUE, INEGI. Verifica horarios y teléfonos directamente con cada negocio.