Palo loco: la planta que florece cuando nadie más puede


El basalto filtró la vida sin piedad: solo sobrevivió lo que pudo colonizar un medio casi sin suelo y sin agua. El resultado, tras siglos de sucesión ecológica, es un hábitat único en el mundo: el matorral xerófilo del Pedregal, cuyo último gran remanente vive protegido en la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA), custodiada por la UNAM, con más de 1,500 formas de vida en unos 2.47 km².

Su especie insignia es el “palo loco” (Pittocaulon praecox), un arbusto de tallos suculentos en forma de candelabro que hace exactamente lo contrario que todos: florece en amarillo vivo en plena temporada de secas y tira el follaje cuando más llueve. De ahí el nombre.

En las grietas y cuevas prosperan la biznaga de San Ángel, el nopal del pedregal, el maguey pulquero y orquídeas amenazadas como el chautle. Y entre la fauna: lagartijas endémicas, la víbora de cascabel —con protocolos de rescate cuando aparece en calles—, murciélagos insectívoros y el escurridizo cacomixtle, el vecino nocturno más famoso de la colonia.

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